Viernes, 23 Septiembre 2011 Reseña
Nuevos datos sobre adolescentes que no estudian ni trabajan
No estudian y no trabajan” o “ni-ni”, es como ha dado en llamarse a los jóvenes de entre 15 y 29 años que, según la Encuesta Continua de Hogares (ECH) del Instituto Nacional de Estadística (INE), “no estudian en el sistema formal ni se encuentran ocupados en el mercado laboral”. El último estudio, del que aún no se han revelado la totalidad de sus datos, registró unos 136.500 jóvenes que la ECH incluyó en esta categoría.
Estos representan el 17,8% del total de personas que tienen entre 15 y 29 años de edad. De ellos, sólo un tercio (48.400) tiene una actitud social no activa. Luego están quienes buscan activamente empleo (6,3%), y también los jóvenes que se dedican al trabajo no remunerado (4,7%). Restando esos dos casos, el porcentaje de jóvenes que efectivamente no estudia en el sistema formal ni se encuentra ocupado en el mercado laboral, lo que han dado en llamarse “ni-ni netos”, sería del 6,1%.
En América Latina, el porcentaje promedio de los “ni-ni” es de un 20%, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Se trata de una cifra que en Uruguay ha venido bajando considerablemente: desde un pico de 22% en 2002, hasta 17,8% en 2010. El informe de la OIT profundiza explicando que en Uruguay equivale al 6,1% de los jóvenes, y sólo 1,4% de la población total, mientras que en países como España superan el 2% del total.
“Algunas de estas personas seguramente atraviesan una situación donde terminaron de estudiar, todavía no comenzaron a buscar trabajo, no saben muy bien qué quieren hacer y viven en un hogar que los banca por un tiempo en esa indefinición. Cuando son encuestados entran como “ni-ni”, aunque seguramente en seis meses o un año accedan a empleos mucho más calificados que la media de su grupo etario”, explicó la socióloga Cecilia Crsital, del Instituto Nacional de la Juventud (INJU), del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES).
Respecto a las políticas públicas que apuntan a la reinserción educativa y laboral de éstos jóvenes, Cristal y el economista Álvaro Brunini, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), consideran que se deben considerar tres tipos de grupos diferentes de jóvenes, de modo de contemplar en el diseño de instrumentos la complejidad y heterogeneidad de las diferentes realidades. “Como los ni-ni no constituyen un grupo homogéneo, las respuestas tampoco pueden ser las mismas para todos”, afirmaron.
Por otro lado, manifestaron que “el porcentaje de jóvenes ‘ni-ni’ viene cayendo en Uruguay, lo que se debe fundamentalmente a la baja de desempleo y no a logros en materia educativa. Entonces el gran problema los tenemos en el capítulo educativo”, concluyeron. El economista resaltó que para el caso de los ni-ni que buscan trabajo es clave avanzar en la transmisión de “capacidades transversales”. Esto es, valores que generalmente transmiten la familia y el sistema educativo (puntualidad, constancia, etc.), y que suelen aparecer en las quejas de los empresarios.
Centrándose en el grupo de los “ni-ni netos”, si se analiza su composición y se los estudia por tramos, el 60% tiene entre 15 y 19 años, el 25% entre 20 y 24 años, y el 15% entre 25 y 29 años. Además ocho de cada diez vive en situación de pobreza, y el 37% está en situación de pobreza extrema. Por otra parte, los más jóvenes (entre 15 y 17 años) son la mayoría de los que viven bajo el índice de pobreza. Brunini explicó que “son jóvenes que no tienen una actividad social activa, a diferencia de los otros grupos (los que buscan empleo y los que hace trabajos no remunerados)”. Agregó que “los que viven en situación de pobreza estructural son aquellos niños que nacieron en la crisis, en 2001 o en 2002, bajo la línea de pobreza y ahora presentan problemas propios de esa realidad de exclusión”.
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